VEHICULOS ELECTRICOS EN COCHERAS: un nuevo desafío para la prevención de incendios

Por DT-HyS María Fernanda Sarmiento – Consultora BL

El crecimiento de la movilidad eléctrica está transformando el parque automotor y plantea nuevos desafíos para la gestión de los edificios. Según la Agencia Internacional de Energía, las ventas mundiales de automóviles eléctricos —incluidos los híbridos enchufables— superaron los 20 millones de unidades en 2025. Esta expansión requiere revisar las condiciones en las que estos vehículos se estacionan y recargan, especialmente en cocheras ubicadas dentro de edificios con una importante ocupación de personas.

En este contexto, el desconocimiento sobre las características de las baterías de ion de litio puede dejar aspectos relevantes fuera de la evaluación de riesgos. Para las administraciones, las empresas y los profesionales de Higiene y Seguridad, resulta necesario incorporar esta tecnología al análisis preventivo y a la planificación de las emergencias.

Conviene precisar que la presencia de vehículos eléctricos no implica, por sí misma, una mayor frecuencia de incendios que la de los vehículos de combustión. Sin embargo, cuando un incendio involucra su batería de tracción, pueden presentarse condiciones particulares que requieren estrategias específicas de prevención y respuesta. Así lo reconoce la guía publicada por la Comisión Europea sobre seguridad contra incendios en estacionamientos cubiertos.

COMPRENDER EL RIESGO PARA GESTIONARLO

Una batería de ion de litio puede experimentar una fuga térmica: un proceso de autocalentamiento descontrolado que, bajo determinadas condiciones de falla, puede propagarse entre sus celdas. Este fenómeno puede liberar gases inflamables y tóxicos, generar llamas y producir reigniciones, incluso después de que el fuego visible haya desaparecido.

Por ello, un evento que inicialmente parece localizado puede evolucionar y exigir una intervención prolongada. La ubicación y protección de la batería dentro del vehículo también pueden dificultar el acceso al foco y su enfriamiento. No corresponde asumir que un extintor portátil permitirá controlar un incendio que ya involucra la batería de tracción.

Esta dificultad refuerza el valor de la prevención. La respuesta debe planificarse considerando los recursos disponibles, las características del establecimiento y las capacidades de los servicios de emergencia.

CUANDO LA COCHERA ESTÁ DEBAJO DE LOS LUGARES DE TRABAJO

El escenario merece especial atención cuando los vehículos se estacionan o cargan en subsuelos y, sobre ellos, funcionan oficinas u otras actividades con una considerable cantidad de ocupantes.

En estos casos, la evaluación debe abarcar todo el edificio: las vías de evacuación, la separación entre sectores, las comunicaciones verticales y las posibilidades de acceso de los servicios de emergencia. El análisis también debe determinar si los sistemas existentes de detección, alarma, control de humos y protección contra incendios resultan adecuados para las condiciones previstas.

Desde una perspectiva preventiva, esto implica preguntarse cómo podría afectar una contingencia en la cochera a las personas que trabajan varios niveles por encima de ella y qué medidas permitirían protegerlas oportunamente.

LA PREVENCIÓN COMIENZA ANTES DE CONECTAR EL VEHICULO

La gestión necesita partir de información concreta: cuántos vehículos eléctricos e híbridos utilizan la cochera, dónde se estacionan, cuáles se recargan y en qué horarios. Este relevamiento permite caracterizar la exposición y revisar las condiciones de funcionamiento.

A partir de allí, deben integrarse distintos aspectos:

Instalación eléctrica y equipos de carga. Verificar mediante profesionales competentes la capacidad disponible, los circuitos, las protecciones y la puesta a tierra. Los cargadores deben ser compatibles con los vehículos, contar con las certificaciones aplicables e instalarse y mantenerse conforme a las instrucciones de sus fabricantes.

Ubicación de los puntos de recarga. Evaluar su relación con las salidas, los materiales combustibles, la circulación y el acceso para emergencias.

Inspección y mantenimiento. Establecer controles sobre cargadores, conectores y cables, con un procedimiento para retirar de servicio los equipos que presenten fallas.

Condición de los vehículos y sus baterías. Promover el mantenimiento indicado por el fabricante y la atención especializada ante alertas, golpes o daños. Una inspección visual de la cochera no permite certificar el estado interno de una batería.

Detección y protección. Determinar, mediante una evaluación de ingeniería, qué sistemas necesita el establecimiento y cómo deben actuar en conjunto.

La elección de equipos de protección también requiere reconocer sus límites. Por ejemplo, los sistemas automáticos de agua pueden contribuir a limitar la propagación y proteger el entorno, aunque no necesariamente extingan el proceso interno de una batería. Su selección y diseño deben responder al escenario evaluado.

INTEGRAR EL ESCENARIO AL PLAN DE AUTOPROTECCIÓN

La incorporación de vehículos eléctricos y puntos de carga debe reflejarse en el Plan de Autoprotección del edificio. Como propuesta de gestión, este escenario requiere definir responsabilidades, mecanismos de aviso, criterios de evacuación, asistencia a personas que la necesiten y coordinación con los servicios de emergencia.

El personal de seguridad, mantenimiento y las brigadas deben conocer los límites de su intervención. Ante humo, calentamiento anormal u otras señales de falla, la prioridad debe ser activar la alarma, comunicar la emergencia y alejar a las personas conforme al procedimiento establecido. No debe preverse la manipulación de una batería dañada por personal sin preparación específica.

También es fundamental comprender que interrumpir la alimentación del cargador no elimina la energía almacenada en la batería ni garantiza que se detenga una fuga térmica ya iniciada.

La movilidad eléctrica exige acompañar el cambio tecnológico con conocimiento, ingeniería y gestión. En edificios con cocheras en subsuelos y numerosos ocupantes, anticipar estos escenarios permite tomar decisiones antes de que una emergencia reduzca las posibilidades de actuación.

Proteger la vida comienza por reconocer el riesgo, evaluar las condiciones reales y sostener la prevención. Si necesita más información, en Consultora BL brindamos servicios de auditoría de las condiciones edilicias y operativas de estacionamientos, con especial atención a la presencia de vehículos eléctricos y sus puntos de carga. Evaluamos la situación actual, identificamos oportunidades de mejora y asesoramos sobre medidas de prevención y su integración al Plan de Autoprotección del edificio.

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